Resumen 2014-2015

TEMPORADA 2014-2015

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Primera temporada sin Paco Gómez desde 2003; el presidente más longevo en la historia del club traspasó el club a la empresa valenciana Sporto Gol Man 2020. Aquella operación, que en principio fue para llevar más estabilidad al club, supuso una tormenta deportiva que casi termina con el descenso a tercera división. A nivel institucional, hubo muchas cosas que se hicieron mal, prácticamente todas excepto una, lograr entrar en concurso de acreedores para evitar una desaparición fulminante.

El FC Cartagena arrastraba problemas económicos desde hacía muchísimos años, prácticamente desde la temporada 2000-2001. La temporada de Luis Oliver al mando del club hizo el agujero mucho más grande, y lo que consiguió Paco Gómez fue aparentar una estabilidad económica cuando en realidad puso muchísimos millones de su bolsillo. ¿Quién se lo iba a pagar ahora?.

Cuando las cabezas visibles de Sporto, Javier Martínez y Javier Marco, tomaron las riendas del club se empezaron a dar cuenta de que a lo mejor los números que tenían encima de la mesa no eran los reales; un cosa muy parecida a lo que le pasó a Paco Gómez en el ajetreado verano de 2003. El músculo financiero que se le supuso a la empresa valenciana nunca se llegó a conocer. El dinero llegaba de Sofinvest, una sociedad monegasca propiedad del italiano Sergio Sofia, amigo íntimo de Julio Ribas; esta empresa puso el dinero para pagar las denuncias de AFE del verano de 2014.

En la parcela deportiva Pedro Reverte fue destituido como director deportivo cuando aún le estaba un año de contrato, el lorquino hizo dos buenas plantillas que se quedaron a las puertas de ascender. Detrás de Sporto estaban Florentino Manzano, fundador y primer presidente del club, Daniel Golpe y César Traversone; no en vano en el nombre de Sporto Gol Man estaban los apellidos de GOLpe y MANzano. Todos terminaron mal con Paco Gómez en el pasado y ahora serían ellos los que estaban al frente del club.

Un compatriota de Daniel Golpe, el uruguayo Julio Ribas, fue contratado como entrenador. Aquella operación fue la primera calamidad de la temporada. El técnico no obtuvo el permiso para residir y ejercer en España por lo que fue nombrado mánager general y así poder viajar a Cartagena y dirigir el equipo; aunque ante tal situación Simón Ruiz, hombre de la casa, fue nombrado entrenador del equipo.

La plantilla se renovó prácticamente por completo, tan solo tres futbolistas siguieron de la temporada anterior. El cambio en la presidencia también supuso un cambio radical en el vestuario. De la temporada anterior se marcharon Savu, Carlos David, Zurdo, Astrain, Dani Ruiz, Picón, Súper, Diego Segura, De Lerma, Antoñito, Riau, Marcos Rodriguez, Fede, Fernando, Menudo y Megías. Además, cabe destacar la retirada de Mariano Sánchez tras nueve temporadas en el club, todo un récord.

La nueva dirección deportiva apostó por viejos conocidos como Ceballos y Arcas. En defesa Robusté y Neira fueron las llegadas más destacadas, así como Chus Hevia y el veterano Luque en el centro del campo. En ataque destacó el fichaje de Pallarés que venía de jugar playoff con La Hoya Lorca, y de un desconocido Sebastián Ribas, hijo del mánager Julio Ribas.

Tras cuatro temporadas vistiendo al Cartagena, Kelme dejó de ser la marca deportiva del club. Por primera vez sería Joma la encargada. La marca toledana no arriesgó mucho e hizo una equipación sencilla, aunque mantuvieron con acierto y elegancia la segunda equipación con la bandera de la provincia marítima de Cartagena.

Primera equipación: Camiseta blanquinegra a rayas normales, pantalón negro y medias negras.

Segunda equipación: Bandera marítima, pantalón y medias carmesí.

Tercera equipación: Camiseta verde, pantalón blanco y medias verdes.

Varias empresas lucieron sus logos en la camiseta del Cartagena durante la temporada, Bethencourt Projetcs estuvo presente en la parte superior de la espalda, mientras que en la parte baja posterior se lució el logo de Cartagena Ciudad de Tesoros. En el pecho Apuestas de Murcia y el hashtag #ctnuncaserinde.

La plantilla del FC Cartagena la formaron inicialmente: Limones, Manzanares (Real Murcia Imperial), Ceballos (Cádiz CF), Germán (Lucena CF), Tarantino, Robusté (SD Ponferradina), Abenza (Ontinyent CF), Neira (Barakaldo CF), Gato (Lucena CF), Sergio Jiménez, Prosi (CD Guadalajara), Luque (Cádiz CF), Chus Hevia (Marino de Luanco), Carlos Martínez (La Hoya Lorca CF), Arcas (Getafe CF «B»), Migue (Elche Ilicitano), Ribas (Racing Estrasburgo) y Pallarés (La Hoya Lorca CF).

Muchos futbolistas de la cantera tuvieron minutos en el equipo, y de gran relevancia con el devenir de los acontecimientos. Estos fueron Santisteban, Segura, Delfín, Escobar, Comino, Samu y Huertas.

Posteriormente en el mercado de invierno se marcharon Abenza a El Palmar CF, Neira al Sestao River y Pallarés a la SD Huesca. No se pudo fichar a nadie.

El Cartagena disputó tres competiciones en esta temporada: Liga, Promoción de permanencia y Copa del Rey.

El grupo IV de Segunda División B tenía 20 equipos, 38 partidos de liga para decidir cuatro puestos de promoción de ascenso a Segunda División. El Cartagena terminó decimosexto clasificado, el peor registro en la categoría hasta ese momento. Hubo un cuádruple empate en el que los albinegros evitaron el descenso y posteriormente se disputó la promoción de permanencia ante Las Palmas Atlético en la que con demasiado sufrimiento se logró la salvación.

El mejor resultado en casa fue un 3-0 ante el Granada «B», y fuera de casa un 1-3 en Cáceres ante el Cacereño y un 0-2 en el feudo del Arroyo. El peor resultado en casa fue un 1-3 ante el Cádiz y un 0-2 ante el Betis «B», y fuera de casa fue un 3-0 en el campo del UCAM Murcia.

La mejor racha de victorias consecutiva fue de un partido, no se lograron dos triunfos seguidos. La peor racha de derrotas consecutiva fue de tres partidos; desde la jornada 22 hasta la 24. La mejor racha de partidos sin encajar ningún gol fue de dos partidos, las jornadas 12-13 y 33-34. La peor racha de partidos sin marcar fue de tres partidos, desde la jornada 34 hasta la 36.

De la pretemporada destacaron los partidos ante equipos de superior categoría, derrotas por 1-3 ante Real Betis y Rayo Vallecano. También se perdió de nuevo el Carabela de Plata, esta vez ante el RCD Mallorca que se llevó su primer trofeo a casa.

El Cartagena empezó la temporada con dos empates a un gol, ante el Marbella en casa y en Granada ante el filial nazarí. Pronto llegó la primera decepción con la eliminación en la primera ronda de la Copa del Rey a manos del UCAM Murcia en el Cartagonova, los universitarios se llevaron el partido con un gol en los últimos minutos. En ese momento pocos imaginaban que el conjunto murciano se convertiría en unos de los equipos más fuertes de la categoría y, curiosamente, esa misma semana se volvieron a enfrentar de nuevo ambos equipos en Cartagena en partido de liga con un empate sin goles.

La primera derrota llegó en la cuarta jornada, en un campo maldito para el FC Cartagena; el Artés Carrasco de Lorca. La derrota dejó a los albinegros en puestos de descenso a tercera división, algo que no pasaba desde finales de 2004. La primera victoria tardaba en llegar, se escapó in extremis ante el Melilla; y finalmente el primer triunfo llegó lejos del Cartagonova, una gran victoria en Cáceres por 1-3 que permitió a los de Simón Ruiz subir a la decimotercera posición.

Por increíble que parezca en esta terrible temporada, el Cartagena estuvo once jornadas consecutivas sin perder; es cierto que con ocho empates entre los resultados, pero el equipo era noveno a tan solo tres puntos del playoff de ascenso.

El mes de diciembre, como siempre, marcó el cambio de rumbo y el inicio de la cuesta abajo. Las tornas cambiaron y el Cartagena estuvo cinco jornadas sin ganar que le llevaron a la decimocuarta posición; además los impagos empezaron a ser importantes y varios futbolistas querían salir del club. En el último partido de 2014 ante el Real Jaén ya estuvo Palomeque en primera fila, no en el banquillo, para convertirse en nuevo entrador del Cartagena. El técnico algareño había dirigido al club en dos encuentros de la temporada 2001-2002 y uno en la 2002-2003, siempre como puente y hombre de club en la transición del banquillo entre entrenadores; pero esta vez tendría la oportunidad de sentarse en el banquillo con tiempo por delante.

Aún así empezó el año 2015 con una dura derrota en La Roda, los manchegos estaban en descenso, y el Cartagena se puso a tan solo un punto del descenso. En enero se marcharon Pallarés, y los defensas Neira y Abenza que dejaron al equipo muy mermado; las nóminas pendientes de pago eran ya preocupantes. Palomeque tuvo que tirar del equipo filial, en ese momento era el CD Algar, para poder completar convocatorias; aunque después necesitó de los chavales hasta para formar los once titulares.

En febrero la situación deportiva empieza a ser crítica, cuatro derrotas en cinco partidos colocaron al Cartagena en la antepenúltima posición; y aunque la salvación estaba a tan solo un punto las sensaciones que dejaba el equipo eran demasiado preocupantes.

La situación empezó a complicarse, Javier Marco «contrató» a Juanma Barroso para la dirección técnica, simplemente para ayudar y sin tener ningún ingreso. La afición empezó a volcarse con los jugadores y se creó la Plataforma Salvemos al Cartagena; por segunda vez en la historia de este joven club se creaba una plataforma de aficionados para ayudar económicamente a los futbolistas y buscar soluciones e inversores.

Pero había una diferencia con respecto al año 2003; aquella vez la situación económica era gravísima pero el equipo no pasó apuros en lo deportivo y siempre se mantuvo en zona tranquila. Pero ahora, con un problema económico grave, había que sumar una situación deportiva muy preocupante que podía llevar al equipo a tercera división, y de este modo conseguir nuevos inversores era más difícil.

La Plataforma Salvemos al Cartagena logró recaudar una cantidad estimable de dinero para que se lo repartiean los futbolistas. Martínez y Marco, los «javieres«, buscaron financiación, alguien que tomara las riendas de la gestión del club y pagara las nóminas de los futbolistas; y mientras tanto lograron que el club entrara en concurso de acreedores, acreditando estado de insolvencia. El concurso de acreedores fue fundamental para refinanciar la deuda y tener alguna opción de supervivencia.

En el verde, el equipo empieza a ganar los partidos de casa gracias al acierto goleador de Chus Hevia, el asturiano hizo ocho goles en diez partidos y fue un pilar fundamental en esas semanas complicadas. A finales de marzo un gol de Chus Hevia dió el triunfo ante el Lucena y el Cartagena salió de los puestos de descenso en los que llevaba ya siete jornadas.

Dos semanas más tarde el Cartagena gana en Córdoba al filial blanquiverde, quedaban tan solo cinco partidos para el final y el equipo de Palomeque era decimocuarto en un cuádruple empate en el que estaba el Marbella, que marcaba la promoción de permanencia. Mientras tanto surgió la idea de que una gestora cartagenera se pusiera al frente del club para encontrar nuevos inversores.

En el mes de abril llega la noticia del interés de un grupo inversor encabezado por el periodista murciano Francisco Belmonte. La noticia llegó como un soplo de aire en el desierto. El acuerdo permitió a Belmonte hacerse con la gestión del club hasta el fin de temporada, pagaría nóminas y su continuidad estaría condicionada a la permanencia en segunda división B.

Ahora «tan solo» había que lograr la permanencia, algo que no se presentaba sencillo. Tras una lógica derrota en Carranza ante el Cádiz que era líder, llegó una derrota en casa ante el filial bético. Quedaban tan solo dos partidos y el Cartagena estaba en posición de promoción de permanencia (playout) empatado a puntos con La Roda y Lucena que estaban en descenso. El Córdoba «B», que era colista, estaba a dos puntos del Efesé, para hacer una idea clara de lo cruda que era la realidad.

El Cartagena logró una victoria vital en Jaén por 1-2, los locales ya no se jugaban nada y los de Palomeque pusieron todo en el campo para llevarse el triunfo; este partido realmente fue el de la salvación del descenso directo, no de forma matemática pero sí de forma virtual. Los tres puntos sacaron al equipo de la zona peligrosa, al subir a la decimoquinta posición, y la última jornada se presentaba de infarto ante La Roda.

Los manchegos eran decimosextos empatados a puntos con el Cartagena, pero la derrota en la primera vuelta hacía que en caso de empate en el Cartagonova los rojillos se pusieran por delante. El único resultado válido era la victoria y, en caso de empate había que estar pendiente de lo que hacían Córdoba «B», Arroyo, Lucena e incluso Sevilla Atlético.

Para meter presión al rival e incentivar a los jugadores se decidió que la entrada fuera gratuita y que la asistencia de público fuera muy numerosa; además el partido fue televisado por el canal autonómico. El Cartagena jugó un buen partido, desacertado en ataque pero era fiel reflejo de aquel equipo con problemas. Llegaban noticias del triunfo momentáneo del Arroyo sobre el Cádiz, incluso el Córdoba «B» se puso por delante ante el Jaén; todo esto suponía que un gol de La Roda mandaba al Efesé a Tercera.

Mediada la segunda parte un autogol de Garrido puso por delante al Cartagena que en ese momento estaba incluso salvado ya que el Sevilla Atlético empataba en Melilla. La alegría duró poco, seis minutos más tarde empató Dani López. Los nervios de los últimos minutos fueron increíbles, un gol Efesé suponía la salvación y un gol de La Roda el descenso y en la mente de muchos la desaparición del club. No se sabía si era mejor atacar o defender, el empate dejaba al equipo en la temida promoción de permanencia. El Cartagena lo intentó con un arreón final pero no pudo llevarse el partido, La Roda se salvó y el equipo de Palomeque tenía una ronda de playout para hacer lo mismo.

Por primera vez el Cartagena disputó una promoción de permanencia, algo impensable años anteriores. Los posibles rivales eran Las Palmas Atlético, Eldense y curiosamente el Real Avilés. Nadie quería al Avilés, un año antes había eliminado con claridad a los cartageneros en el playoff de ascenso y aunque la situación no era la misma creaba un mal augurio. El sorteo deparó el enfrentamiento ante el filial de Las Palmas, un equipo que había estado toda la segunda vuelta en puestos de playout y descenso.

El playout fue muy igualado, el Cartagena jugó el partido de ida en casa y no pudo pasar del empate sin goles, se buscó la victoria pero no recibir fue muy importante. El guardameta suplente Manzanares realizó un gran encuentro, teniendo en cuenta que fue el único partido que disputó en toda la temporada por la sanción del titular Limones.

El partido de vuelta supuso la salvación del Efesé, pero fue un partido complicadísimo de principio a fin. Los locales llevaron la iniciativa en la primera parte ante un Cartagena bien plantado atrás y que intentaba salir a la contra para matar la eliminatoria. En la segunda parte Jesús Álvaro adelantó a los canarios, en ese momento los albinegros eran carne de tercera, pero en una jugada aislada y aparentemente sin peligro apareció la cabeza salvadora de Carlos Martínez para lograr el empate.

Del empate al final del partido fue todo sufrimiento, los canarios tuvieron alguna ocasión clarísima y los jugadores más veteranos del Cartagena tiraron de oficio para que se jugara lo menos posible. Al final, empate y salvación. El Cartagena seguía en segunda división B y el grupo encabezado por Belmonte podía quedarse el club en propiedad.

Una vez finalizada la temporada no ascendió ningún equipo del grupo cuarto. Para la temporada siguiente, además de La Hoya Lorca y UCAM Murcia, se recuperaba el derbi ante el Real Murcia; y llegaba un nuevo equipo de la Región la categoría, el Jumilla.

Como resumen, fracaso rotundo de gestión que casi da con el club en tercera división. El cambio de propiedad resulto ser al final un trasvase entre Paco Gómez y Paco Belmonte. Sporto Gol Man 2020 lo hizo todo mal, y no fueron los mejores gestores; aunque es sí, fueron honrados en todo momento. Entrar en concurso de acreedores fue su mejor acierto.

Comenzaba la era Belmonte, y como era habitual en los cambios de propiedad se aproximaba un verano muy movido…